Archivo por meses: noviembre 2013

El sembrador

El Pueyo, el cielo, el polvo y las semillas.
Azules, verdes, pardos, ocres, blancos.
Campo hoy fértil, ayer fuiste barranco
y en verano serás tierra amarilla.

Danzan los tamarices con el cierzo.
Llega el hombre y esparce la simiente.
El paisaje que fue una vez torrente
se ha hecho tapiz con arte y con esfuerzo.

No niegue al labrador su maestría
aquel que ha de comer para estar vivo
ni quien quiera adquirir sabiduría.

Líder por excelencia en geometría.
Sembrador, concertista de cultivos,
haces de amor y suelo sinfonía.

El vídeo es de Mariano Gistaín, el que está sembrando es Joaquín Clau y la música del vídeo un una jota aragonesa del compositor ruso Mikhail Glinka

Día Universal del Niño

El género humano es una realidad agitada por un constante inicio: la niñez es la innovación de la humanidad. Los niños han de ser guiados en pos de la construcción de su ser. Su felicidad y el respeto que adquieran por sí mismos dependerán de sus relaciones con personas importantes en su vida y, en definitiva, del AMOR que sintamos por ellos y que sepamos manifestarles. Todos tenemos la responsabilidad de educar.  

 ”El hombre quiere ser confirmado en su ser por el hombre, y desea la presencia del ser del otro… secreta y turbadamente espera un SÍ que le permita ser y que puede llegar a él solo de persona a persona.”  Martin Buber.

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Elena Poniatowska gana el premio Cervantes

La escritora y periodista mexicana Elena Poniatowska acaba de ganar el premio Cervantes. Es la cuarta mujer que consigue este premio en sus treinta y ocho años de andadura: sus antecesoras: María Zambrano (1988), Dulce María Loynaz (1992) y Ana María Matute (2010).

Aprovecho para compartir con vosotros un breve cuento Elena Poniatwska en su propia voz, “El recado”.

Los amigos de las redes sociales

Desagrada a algunos que facebook denomine “amigos” a los… ¿Cómo dirían ustedes? Facebook los llama “amigos” y entiende que tenemos un vínculo previo en la vida real con aquellas personas cuya “amistad” solicitamos o aceptamos en la red.

Sin embargo, desde mi punto de vista, el gran mérito de las redes sociales (tal vez porque son gratis no hemos llegado a advertir su gran valor) es que nos permiten comunicarnos con personas a quienes no conocemos y, casi con seguridad, jamás podríamos conocer de otro modo: gente a la que admiramos, gente que nos inspira un gran respeto porque muestra interés por nosotros, gente que cuenta cosas que nos interesan, gente que nos informa, que nos advierte, que nos hace sonreír, que nos emociona, gente que nos apoya, que nos consuela, que nos anima y ¡gente que nos muestra otra forma de ver las cosas!, lo cual es excelente para nuestras neuronas. Las redes sociales nos permiten escuchar y hablar a toda esa gente, y de ese trato pueden nacer verdaderos afectos. Conocer, escuchar y hablar, es el primer paso de la amistad.  

“En el principio era el Verbo… Todas las cosas por él fueron hechas” (Juan 1). Las palabras expresan pensamientos y propósitos, y tienen, a su vez, un gran poder creador. “Amigo” me parece una palabra preciosa: es fértil, flexible y desplegable. Los amigos no se acaban en los que ya tenemos, sino que siempre podemos tener más. Cuando menos y donde menos lo esperamos, conocemos a una persona, congeniamos y ese encuentro puede convertirse en una larga y fecunda amistad.

No sé si es por el poder creador de la palabra o por lo valiosos que son mis amigos de las redes sociales, o tal vez por ambas cosas, me siento inmensamente afortunada de tenerlos.

La escritora, diplomática y una de las grandes líderes del siglo pasado, Eleanor Roosevelt, dijo que “la amistad con uno mismo es de suma importancia, ya que, sin ella uno no puede ser amigo de nadie más en el mundo”.  Yo me atrevo a añadir que las redes sociales ayudan a uno a ser mejor amigo de sí mismo, y también a ser mejor persona en tanto le hacen consciente de que el individualismo es una patraña, y que hay valores como el respeto por los demás, la responsabilidad de lo que publicamos o la cooperación que merecen la pena.

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Vivir es maravilloso cuando estás rodeada de gente buena

 “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, dice David Trueba, pero yo pienso que vivir es fácil cuando estás rodeada de gente buena, de gente en la que puedes confiar. Entonces no solo es fácil, es maravilloso.

Y además de maravilloso, vivir es divertidísimo en compañía de algunas personas que, además de bondad, poseen una agudeza y una jovialidad extraordinarias. Una de esas personas es Javier Cámara. Es difícil escucharlo cinco minutos seguidos sin que te haga reír, y dice cosas tan serias como que no debemos tener miedo a no conseguir lo que deseamos, que “hay que dejar que los niños sueñen sin tapujos, sin que nadie les diga que no se puede”. Y opina que, aunque en su profesión el talento es importante, lo es mucho más ser tozudo. Yo creo que esto último lo dice por humildad, porque él el talento lo derrocha a raudales.

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Y he aquí más gente encantadora con talento e ingenio:

Los escritores Ismael Grasa y José Luis Melero, ambos también actores en "Vivir es fácil con los ojos cerrados"

Los escritores Ismael Grasa y José Luis Melero, ambos también actores en “Vivir es fácil con los ojos cerrados”

Jorge Sanz, Luis Alegre, David Trueba y Javier Cámara

Jorge Sanz, Luis Alegre, David Trueba y Javier Cámara

Héroes infalibles

Si el profesor Indiana Jones, héroe entre los héroes, puso de manifiesto que la arqueología puede ser una aventura; el profesor Antonio San Román, protagonista de “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, muestra que el inglés también puede serlo. La película de David Trueba me recuerda en muchos momentos a la de Steven Spielberg “Indiana Jones y la última cruzada”, no solo por el desierto de Tabernas de Almería, lugar elegido para los dos rodajes, sino porque hallo muchas similitudes entre ambas.

Indiana Jones se lanza a la aventura de encontrar a su padre, desaparecido mientras buscaba una pista de la ubicación del Santo Grial; Antonio San Román, a la de encontrarse con John Lennon, desaparecido mientras se buscaba a sí mismo. Ambos parten con textos incompletos: Jones, con la mitad de una tablilla de arenisca en la cual (en la completa) hay un escrito en latín que describe el lugar donde se esconde el Santo Grial; San Román, con un cuaderno de letras de canciones de los Beatles a las que les faltan algunas palabras o frases que no ha conseguido reproducir.

No son, ni el uno ni el otro, héroes al uso, superhombres que salvan al mundo. Pero para ser un héroe no es necesario tener poderes extraordinarios, basta con ser una persona buena, creer en unos ideales e intentar hacer lo mejor por los demás. Ambos personajes reúnen estos tres requisitos.

Igual que Harrison Ford parece haber nacido a la medida de “Indiana Jones”, y que nadie mejor que Steven Spielberg habría podido dirigir esta saga; tras ver “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, es difícil imaginar a otro actor protagonista que no sea Javier Cámara, y solo David Trueba ha podido hacer de Antonio San Román el héroe puro por excelencia. Una no puede dejar de preguntarse qué habría sido de los dos adolescentes que le acompañan si él no se hubiera cruzado en su camino.

Héroes

Comunicación cooperativa

Este miércoles participo en una “Jornada técnica de buenas prácticas e intercambio de experiencias emprendedoras” que se celebra en Belchite. Hablaré de Comunicación cooperativa. Y comenzaré igual que comienza una de mis novelas favoritas.

“En mi primera infancia mi padre me dio un consejo que, desde entonces, no ha cesado de darme vueltas por la cabeza: “Cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien –me dijo- ten presente que no todo el mundo ha tenido tus ventajas…”   Francis Scot Fitgerald, El gran Gastby
THE GREAT GATSBY