Archivo de la categoría: Huesca

Galdós, Unamuno y Acín

En la tertulia canaria del Café Universal, Benito Pérez Galdós arrancaba las hojas del periódico y hacía pajaritas y otras figuras de papiroflexia. También Miguel de Unamuno es conocido por este arte. Hasta inventó una palabra para denominar la “ciencia que estudia las pajaritas de papel”: Cocotología (compuesta por la palabra francesa cocotte, pajarita de papel, y de la griega logia, de logos, tratado). Ramón Acín es el autor de las más famosas pajaritas, las que se encuentran en el parque Miguel Servet de Huesca.

Este cuento va por ellos:

Galdós, Unamuno y Acín

(En el Paseo de Las Pajaritas)

Sentado en uno de los bancos del parque, don Benito acabó de leer el periódico, arrancó una hoja y comenzó a doblarla y a volver a doblarla amasando las superficies hasta que de su meticulosa ejecución de pliegues surgió una pajarita impecable.

—¡Habla, pajarita! ¡Habla! —exclamó don Miguel desde el otro extremo del paseo.

—¡Pensaba que no llegabas hoy!

—El tiempo se detiene en esta hermosa ciudad. ¿Y Ramón?

—Estará ayudando a algún artista en apuros.

Un anciano que pasaba los interrumpió:

—Buenas noches.

—Buenas noches.

—Parecen ustedes de otra época; sin embargo, me resultan familiares.

—Permítame presentarle a don Benito Pérez Galdós. Soy Miguel de Unamuno. Venimos a re-unirnos con don Ramón Acín, a quien estamos esperando. Aquí seguimos los tres en el empeño de perseverar en nuestro ser. Somos el esfuerzo que ponemos en continuar siendo hombres, en no morir.

—Me gusta esta época y esta ciudad —añadió don Benito—. Aquí es fácil emular las dotes observadoras de Cervantes, de Velázquez, de Dickens. Lo inmutable del corazón humano y los ordinarios sucesos de la vida tienen aquí y ahora grandes condiciones de originalidad, de colorido, de forma.

—Yo también escribía —dijo el anciano—. Nunca publicaron mi obra.

—Todavía está a tiempo. ¡Le ayudaremos!

El anciano presentó su novela en el Paseo de Las Pajaritas. Desde entonces, escritores, pintores, artistas de todo el país se citan en este lugar. Recitan poemas, representan obras de teatro, leen novelas… Unos pintan, otros tocan algún instrumento. Hacen tertulias, vienen mecenas. Galdós, Unamuno y Acín no faltan a ningún encuentro.

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Encuentros de Comunicación en la empresa

El Centro Ibercaja Huesca ofrece el Ciclo de talleres “Encuentros de Comunicación en la empresa“, que comienza el próximo mes de octubre y se extenderá hasta mayo de 2016. El Ciclo se compone de cuatro módulos de dos meses de duración cada uno:

Módulo I (octubre y noviembre): Comunicar para vender.
Módulo II (diciembre y enero) Escribir y hablar bien, claves de una estrategia empresarial de éxito.
Módulo III (febrero y marzo) Creatividad: la ventaja competitiva primordial para tu empresa.
Módulo IV (abril y mayo) Periodismo de empresa.

Las clases son los lunes y los miércoles de 17 a 19h o de 19 a 21h.

Al final de cada módulo se ofrece un Módulo Exprés: un sábado intensivo de formación en las materias que se han impartido en los dos meses anteriores.

Podéis inscribiros y encontrar más información aquí.

Quizá parezca que la foto con la que acompaño esta información no tiene nada que ver con el Ciclo; sin embargo, sí tiene, ¡y mucho! porque en ese instante comuniqué y vendí. Os lo contaré a los que vengáis al curso.

Es una foto de Álvaro Calvo, premiado recientemente en el «Emerging Talent Awards 2015» de Lensculture, uno de los concursos más importantes del mundo dedicado a descubrir nuevos talentos de la fotografía.

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Miradas

Maria exposición Miradas

Miraba “Miradas”, la exposición con la que la Fundación Ibercaja celebra el 75 aniversario de la apertura de la primera oficina de Ibercaja en Huesca.

Miraba las obras que se muestran en el Palacio Villahermosa. Las que acaparaban mi admiración en el instante de la fotografía eran dos acuarelas de Alejandro Brioso. Una vez lo vi pintar en su estudio. ¡Y yo que pensaba que en colegio lo había aprendido todo sobre la acuarela! ¡Qué ingenua! —eso pensé. Me admiró su técnica y también su obra; sobre todo, aquella que se centraba en la figura humana, aquellos viejos sentados en un banco tomando el sol, o la anciana vestida de negro mirando a la ventana.

Hay obras eternas, que van cambiando con el tiempo, otorgando nuevos sentidos a cada momento.

No se parecían en nada aquellas obras de Brioso a las que me descubrió la exposición de Ibercaja. Las nuevas me gustaron todavía más.

Me fascina observar la evolución: en las costumbres, en las cosas, en el arte y, por supuesto, en las personas. No importa que me guste o no el resultado, lo que me maravilla es la transformación misma, el movimiento.

Las obras que se pueden ver estos días en el Palacio Villahermosa poseen lazos ocultos que conectan pasado y presente. Obras eternas todas que, enraizadas en su tiempo y en su lugar, conceden a quien las mira la oportunidad de contemplar el progreso en veintiséis lienzos.

Y si me cautiva la belleza de la evolución, aún más me seduce la de la diversidad. “Miradas” es una ocasión única para conocer Huesca desde visiones diversas, surgidas todas ellas desde un conocimiento muy íntimo de su paisaje y de su alma.

La exposición, coordinada por Fernando Alvira, reúne obras de Ángel Gutiérrez Fanlo, Esteban Escartín, Leoncio Mairal, José María Lanzarote, Fernando Alvira, Fernando Badías, José Alvira, Alejandro Brioso, Josefina Álvarez, José Generelo, José Beulas, Asunción Laplana, Teresa Ramón y Julio Nogués.

La foto es de Javier Blasco.

 

“María la portuguesa” interpretada por Argentina

Comparto con vosotros una de mis canciones favoritas, “María la portuguesa”, magníficamente interpretada por Argentina, la cantaora onubense nominada a los Premios Grammy.

Argentina llega este fin de semana a Aragón para poner su voz en el espectáculo “El Amor brujo”, acompañada por la Orquesta “Reino de Aragón”. (En el Palacio de Congresos de Huesca el día 8 de mayo y en el Auditorio de Zaragoza el día 10 de mayo)

Forges

Ya habíamos terminado de comer cuando Noa, la preciosa hija de María José, ha llegado del colegio. Ha abierto la cartera, ha sacado unas hojas de papel y unos lápices y se ha puesto a trazar algunas letras al lado del gran dibujante. Él le ha pedido una hoja y le ha dibujado una lagartija. No ha puesto su firma pero no era necesario, viene impresa en cada uno sus trazos. Inconfundible Forges.

Cuánto me gustaría que algún día, al leer cualquier fragmento que yo escriba, adivinen que soy yo la autora. Mientras, ensayo, pienso, miro y aprendo de los grandes, de los que ya lo han conseguido.

Ha sido un privilegio comer con Forges, mucho más que un genial dibujante. Aún más que sus dibujos deslumbran su inteligencia, su simpatía y su extraordinaria amabilidad.

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Del ebook al papel o los caminos del éxito

Del ebook al papel o los caminos del éxito es el título de la mesa redonda en la que participaré el próximo miércoles, 30 de octubre, en el Congreso del Libro Electrónico.

El ebook y el papel son solo los soportes.
Lo esencial, la obra, la literatura.
¿Los caminos? Cuando la obra está escrita y publicada, en un formato o en otro, ya hay muchos caminos recorridos.
¿Y el éxito? Éxito es haber conseguido escribirla. Es sentirse satisfecha con ella. Es publicarla. Es que guste, que emocione, que se aprecie como una buena novela. Es que te hablen de su calidad literaria. Es que te escriba un lector y te dé las gracias por haberla escrito. Son todas las alegrías que se derivan de haberla publicado. Y es, por supuesto, que la lea y la disfrute el mayor número de personas posible. Y aquí, únicamente aquí, es donde el formato (ebook o papel) determina la diferencia.
Muchas personas no han leído “Pétalos de luna” porque no está publicada en papel, solo está en ebook.
A pesar de que para mí lo único que importa de una novela es su calidad literaria y no dónde y cómo la lees, confieso que hasta hace algo más de un año, asociaba el placer de leer con el libro en papel. Sin embargo, quizá a raíz de la publicación de “Pétalos de luna” en ebook, o tal vez solo porque los nuevos tiempos van trayendo cosas nuevas, comencé a acostumbrarme a leer en formato electrónico y voy encontrando en este cada vez más ventajas: es mucho más barato (“Pétalos de luna”, por ejemplo, solo vale 3,99€, o 3,79, según dónde se compra); no hay que quitarle el polvo; lo llevas contigo para leerlo en cualquier parte sin tener que soportar peso adicional; adaptas el tamaño de letra a tu capacidad de ver; puedes subrayar, escribir comentarios, encontrar el significado de una palabra en el diccionario solo con hacer clic sobre esa palabra…
Si es una buena obra, me produce idéntico placer leerla en ebook que leerla en papel. Y si no lo es, no me gusta en ninguno de los dos soportes. El modo en que se lee no añade ni quita nada ni a los personajes, ni al argumento, ni al lenguaje…
He releído en formato electrónico algunas novelas: Cien años de soledad, Fortunata y Jacinta, El retrato de Dorian Grey, Luz de Agosto, Marianela, Una mujer sin importancia, Doña Perfecta, etc. Y las he disfrutado igual que en su momento los disfruté en papel. Y he leído otras nuevas como por ejemplo La transformación de Johanna Sansíleri, novela que incluyo entre mis favoritas y entre las que más me han marcado.
Después de escribir todo esto, ¿cuáles diría que son los camino del éxito? Si entendemos por éxito que compren y lean la novela cuantas más personas mejor, el éxito es que la publiquen en todos los formatos, en ebook y en papel. Porque hay una parte del camino que recorre el autor, pero hay otra que hace el lector, y es necesario abrirle todas las vías para que transite hacia la novela por la que le resulte más fácil, o por la que más le apetezca.
A mí me queda por recorrer esa parte del camino, la que lleve a “Pétalos de luna” al papel para acercarla a más lectores.
Entre tanto, podéis comprarla en ebook en diversas páginas.
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Lo mejor de mi cumpleaños sois vosotros

Hoy es mi cumpleaños y lo he celebrado de una manera muy especial, comiendo con mi marido ¡y con mi sobrino Pablo!
Hemos disfrutado muchísimo. A Pablo le encantan los helados, pero no le gustan fríos, así que hemos tenido que inventar otra modalidad. Ni siquiera eso es imposible cuando se trata de hacer felices a aquellos a quienes amamos.

Hoy es mi cumpleaños y soy muy feliz porque vosotros estáis enviándome mensajes en los que me deseáis que sea feliz. Y estoy rebosante de amor y de cariño porque estoy recibiendo amor y cariño a raudales en vuestras llamadas y en vuestros mensajes. Nada hace más feliz que amar.

Lo mejor de mi cumpleaños sois vosotros: todos los que me llamáis, los que me enviáis whatsapps, los que me felicitáis en las redes, los que os acordáis de mí pero no podéis llamarme o escribirme, los que me queréis pero no sabéis que es mi cumpleaños…

Gracias a mis queridos amigos de la Carroza Parramaca, a las “epipoteas”, a los “incondicionales”, a todos mis amigos de Facebook, a los que leéis lo que escribo en este blog, a mis seguidores de Twitter, a los que me enviáis mensajes, a los que me llamáis, a los que estáis leyendo mi novela…  Gracias por mover mi corazón, por agrandarlo, por poner a mil mi batería del amor.

Cuando le he dicho a Pablo que la patata frita que me daba era la mejor, me ha respondido: “es que te quiero tanto, que quiero darte siempre lo mejor”. ¡Cuántas lecciones me da mi sobrino a sus  cuatro añitos!

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“Pétalos de luna” en Huesca

Hablar de “Pétalos de luna” es siempre emocionante. Me recuerda una de las cosas mejores que he hecho; me recuerda mi esencia, lo que soy y lo que deseo ser. Me recuerda que merece la pena el esfuerzo, la perseverancia… Y me recuerda algo que considero fundamental: que debemos amarnos a nosotros mismos y a los otros (cosa que no hacen casi ninguno de los personajes de la novela). Solo amándonos a nosotros mismos podemos llegar a conocernos, a saber qué es lo mejor que tenemos y a ponerlo al servicio de los otros. Y solo amándonos a nosotros mismos podremos amar así, de la misma manera, a los demás. Este es, además del segundo mandamiento (que no dice que hay que amar al prójimo “más” que a ti mismo, sino “como” a ti mismo), la clave para ser felices (cuando uno se ama a sí mismo es más humilde; si le alaban, su ego no crece, y, si le critican, tiene la capacidad de recibir la crítica con gratitud, aunque sea agria).

Gracias a Javi Vázquez por invitarme a su programa ‘Escúchate, de Aragón Radio, donde, además, tuve la suerte de disfrutar de una magnífica tarde en Huesca, mi ciudad natal, y de estar en compañía de cuatro personas a las que admiro mucho: Juanjo Javierre, Orencio Boix, Esteban Navarro y Chema Aniés.

Más tarde, asistí a la presentación del libro de Javi Vázquez, “Cuatro cuentos rusos”, de Ediciones Nalvay, en la Librería Anónima, uno de los grandes tesoros de la ciudad. Fue un placer rencontrarme, después de bastante tiempo, con Carlos Garcés, Miriam Martínez, Sara Ciria y con Cristina Pérez.

La foto la hizo Mariano Gistaín y también grabó el vídeo y me ha animado a publicarlo. Gracias, Amor.

Chema Aniés, Esteban Navarro, María Pilar Clau, Javi Vázquez, Juanjo Javierre y Orencio Boix en el Café del Arte.

Chema Aniés, Esteban Navarro, María Pilar Clau, Javi Vázquez, Juanjo Javierre y Orencio Boix en el Café del Arte.

Con Javi Vázquez en la Librería Anónima

Con Javi Vázquez en la Librería Anónima

Con Paco de Lucía

Fue gracias a Pirineos Sur. Tuve la inmensa fortuna de disfrutar de un concierto irrepetible en un entorno mágico, y la oportunidad de saludar a Paco de Lucía y hasta de hacerme una foto con él en el escenario flotante de Lanuza.

Estuvimos desde las tres hasta las cinco de la tarde en el auditorio mientras hacían las pruebas de sonido. Al acabar, fuimos a Formigal a cambiarnos y, aunque el concierto no comenzaba hasta las diez de la noche, a las seis estábamos ya de nuevo camino a Lanuza. Conducía mi hermano, que no quería perderse el espectáculo, y en su coche íbamos mis compañeros y amigos Fernando Herce y Javier Losilla (que iba a presentar a Paco de Lucía), mi cuñada Marga y yo.

Recuerdo con enorme cariño los preparativos del concierto, los nervios, las reuniones previas, la expectación, el maravilloso equipo que formábamos la organización, el cariño… Y en aquella ocasión, especialmente, el silencio; el impecable respeto con que el público daba la bienvenida y escuchaba al maestro.

Con Paco de Lucía

5 de febrero, Santa Águeda

Hace pocos años restauraron la Iglesia de Laluenga. Como el tiempo de las obras se preveía largo, los santos no podían estar guardados en cualquier parte porque corrían el riesgo de estropearse. Los vecinos, siempre tan dispuestos, decidieron llevárselos a sus casas y se los repartieron según las preferencias o la devoción de cada cual. Santa Águeda estuvo la mía durante dos años (desde 2009 a 2011). Mi sobrino Pablo, que tenía seis meses cuando la vio allí por primera vez, todavía la echa de menos y espera que algún día nos la devuelvan.
Igual que nosotros no hemos olvidado el tiempo que estuvo con nosotros, sabemos que ella tampoco.
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