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Zaragoza, capital del Amor

Lo dijimos Mariano Gistaín y yo en 2009: Zaragoza es la ciudad en la que más se besa del mundo. Nos pareció primero una afirmación romántica, pero no tardamos en comprobar que lo que tenía de romántica lo tenía también de realista, y nos decidimos a indagar los motivos. ¡Y hasta dimos con ellos! Este hallazgo nos llevó a reescribir el borrador de nuestro primer libro a cuatro manos: “Lo mejor de Zaragoza”, el cual, más que un ensayo sobre la capital de Aragón, que fue lo que nos propusimos componer al principio, es un canto de amor a la ciudad, o, mejor dicho, un canto a la Capital del Amor.

Lo dijimos Mariano Gistaín y yo en 2009: Zaragoza tiene alma de mujer enamorada. La ciudad destila amor por los cuatro costados. En Zaragoza se besa más que en París; hay más parejas de enamorados, más personas que se miran a los ojos, que se abrazan… Es un prodigio tan cotidiano que pasa inadvertido.

Sin embargo, no pasó inadvertido en el preludio de las fiestas del Pilar de este año: miles de besos en un mismo escenario: sonoros, apasionados, silenciosos, tímidos, románticos, familiares, amistosos, de gratitud… pero todos de amor. Y esto de los que se dieron en la Plaza del Pilar, pero estoy segura de que, en toda la ciudad, se besaron miles de parejas más, muchas de ellas sin saber que era la hora de los besos.

Zaragoza destila amor por los cuatro costados y quienes de dejan cautivar por su elixir conservan eternamente la pasión. El zaragozano, cuando se despierta, ya ama. Lo dijimos en “Lo mejor de Zaragoza” y lo repetimos, de otro modo, en la novela “Zaragoza, tú y yo”, que escribimos un año después. En ella augurábamos que Zaragoza iba a ser Capital Europea de la Cultura 2016; no ganó este título; sin embargo, sí estamos seguros de que en 2016, y también en 2021 (año en el que transcurre la acción), Zaragoza, la capital del Amor, será capital de la Cultura y de la Paz.

Gracias, Antón Castro, por las entrevistas.

Mujer de otoño

Con los primeros fríos reverdezco;
se me nota que soy mujer de otoño,
fruto de esta estación, como el madroño.
Cae la noche en la tarde y yo amanezco.

La intensidad del verde, el gris del cielo.
Las aves que ya mudan su plumaje
y se disponen a emprender el viaje
antes de que el sustento se haga hielo.

Ocres, granates, amarillas, rojas,
(“En una decadencia de hermosura,
—dijo el poeta— la vida se desnuda”.)
se marchan las cigüeñas, caen las hojas.

Y en esa desnudez late otra vida.
Cantos del petirrojo trae el viento,
se abre el ciclamen, brota el pensamiento,
silva el zorzal y el escribano anida.

Se me nota en la piel que soy de otoño
como las uvas, como las manzanas,
como las nueces, como las castañas.
En tiempo de las setas, yo retoño.

Se me nota en los sueños, en los versos:
cuando hendía el aire la golondrina
entre membrillos, granadas y endrinas,
yo di en otoño mis primeros besos.

 

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Semillas de dicha

En tanto que el verano se adormece
en las blandas praderas de los valles
y se acuesta en los bancos de las calles
cuando cesa el bullicio y anochece.

En tanto que los días se hacen breves
y tú, luna creciente, te apresuras
a templar de la noche la negrura,
y a soñar plenilunios ya te atreves.

En tanto que añoramos el verano,
las fiestas, los encuentros y la dicha,
todos nuestros recuerdos se hacen grano.

Otoño que preparas tu venida,
siembra con ellos esta sementera
veranos dulces que a gozar convidan.

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Un soneto para Marina

Marina no me cabe en un soneto,
Marina va más allá de la poesía;
ella la abarca, la reta, la sostiene.
Ella es poesía en sus ojos y en su piel.
Son poesía sus gestos.
La elegancia de sus movimientos es poesía.
Nada en ella parece cotidiano:
comer, dormir, estudiar, divertirse, enfadarse, reír…
Lo que hace cualquiera a los dieciséis, que son los que cumple hoy,
Marina lo hace igual pero tan distinto
como el verso lo es de la prosa.

Marina no me cabe en un soneto;
necesita dos, veinte, mil sonetos
y necesita autores de renombre
que vengan a hacer versos con su nombre

Vengan Góngora, Borges y Cervantes.
Vengan Quevedo, Lope. ¡Bécquer, antes!
¡Y que vengan también Aute y Sabina
y compongan una canción para Marina!

(Ella nació para anunciar la fiesta:
En un nueve de agosto el chupinazo
por sorpresa lanzó mi hermana en Huesca)

Vengan Machado, Garcilaso, Urbina.
Porque para cantar a la belleza
tendrán que contemplar a mi sobrina.

Felicidades, mi amor.
Marina

“#PétalosDeLuna aclamado por el público con una de las mejores valoraciones de la temporada”

“Pétalos de luna” en el Paseo Independencia

Me ha hecho mucha ilusión encontrarme en el Paseo Independencia con un cartel en el que aparecía “Pétalos de Luna” como libro recomendado por Tagus.
Comparto con vosotros un fragmento de la novela en que el que se cita el paseo.

“…Pasearon por Gran Vía, por Independencia. Fueron horas de frío y de calor extremos, de amor y de caricias, de pasión desatada, de sueños, de secretos callados y de miedos. Noelia empezó a sentir miedo a perderle. Le escribió este email al día siguiente, pocas horas después de que él se marchara:
 Aquí estoy amándote, Héctor. Como se ama a la Vida.
Este año que ha comenzado no me he sentido desprotegida ni un solo instante. Nos vemos con más frecuencia que nunca y no dejas que pierda el sabor de tus besos, ni que tus caricias se desprendan de mi piel.
Me siento más tuya, más amada, más feliz. Tanto que tengo miedo. Anoche me hablabas del abismo cuando nos asomábamos al río y hoy miro en cualquier dirección y todo lugar y todo tiempo donde no estés tú conmigo me parecen abismos aterradores. Solo me conforta el recuerdo de tus palabras: «nunca te perderé».
Noelia”

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Marca personal

Esta semana asistí a un curso que impartía Esmeralda Díaz-Aroca, una mujer encantadora y una excelente profesional del marketing. Durante un ejercicio, José María Moncasi, un compañero de Dircom, le sugirió que “googleara” mi nombre. Esa misma noche, Esmeralda me mencionaba en un tuit: “@MariaPilarClau impresionada me dejaste con tu posicionamiento de #marcapersonal!!!”

Y a mí me dejó impresionada su impresión. Tal vez porque dicho “posicionamiento” no es fruto del objetivo de crearme una marca personal (que me llega como un regalo), sino del deseo de comunicarme con los demás, de leer lo que otros escriben y de escribir aquello que creo que va a gustar o va a servir de algo a los que lo leen. Nace de mi respeto por las personas y de mi interés por la comunicación y por las relaciones humanas.

No voy a decir que los objetivos no sean una parte importante de los proyectos, de las estrategias; sin embargo, si miramos solo a la meta puede suceder que nos perdamos la belleza del paisaje por el que transitamos, o de las personas con que nos encontramos en él. Y aún peor, puede suceder que se evapore nuestra esencia, que somos nosotros mismos, nuestro ser de personas únicas e insustituibles, y que se desvanezcan los principios que, al cabo, son los pilares que han de sostener luego nuestros logros.

Para mí, lo primero son los principios y las personas, después está el objetivo. Ocurre así que a veces el objetivo se alcanza antes de lo esperado, y que las personas con las que te encuentras te hacen regalos tan entrañables y necesarios como su escucha o sus palabras, su afecto y su confianza. Y entonces el posicionamiento viene solo.

Gracias, queridos amigos, porque lo que dejó impresionada a Esmeralda fuisteis vosotros y no yo. 

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Encuentros

El verano me ha mantenido alejada de Internet. No porque me lo propusiera, en absoluto. Fue la vida; la vida prevista y la imprevista se conchabaron para robarme el tiempo y el pensamiento necesario para pasar aquí un ratito. Quizá mejor debería decir que previstos e imprevistos se aliaron para obligarme a ejercer a tiempo completo mis responsabilidades de carne y hueso. Ha sido un ejercicio gratísimo que me ha llenado de paz y de alegría y que me ha enseñado muchas cosas.

Solo una humanidad sin carne ni hueso (pero sí con mucha alma) ha conducido mi pensamiento y mis emociones a otros confines durante este verano: la de la literatura. Me reencontré con el teatro de Buero Vallejo, con la narrativa de Galdós, de Óscar Wilde, de Sándor Máray, de Virginia Wolf… Y viví con sus personajes en otros lugares y en otros tiempos. Ay… ese ratito dedicado casi cada día a la lectura, tan íntimo y tan universal… Ficción para los sentidos y certidumbre para las emociones.

La última semana del verano, la pasada, fue de trabajo intenso, y cómo no, también de aprendizaje:

Aprendí que la amabilidad, la empatía, las emociones y los sentimientos positivos sirven para innovar en cualquier empresa y para distinguirse.

Que convivir es comunicar y que las relaciones comerciales también son comunicación.

Que competir no es machacar al otro, sino ser diferente al otro, distinguirse, ofrecer algo diferente a lo que ofrecen los demás.

Que ser creativo es saber conectar ideas, conocimientos, pensamientos.

Que muchos chinos no saben que existe España.

Que los rusos son fríos, pero amantes de las relaciones humanas y honrados. ¡Y que pagan siempre por adelantado!

Que Japón quiere ponerse de moda.

Que cada aprendizaje es un descubrimiento y es un encuentro.

La semana pasada me encontré con personas a las que había visto aquí, o en Facebook, o en Twitter y fue un placer. Y hoy es un placer volver aquí con tanta ilusión y tantas ganas de encontrarme con cada uno de vosotros. ¡Gracias por seguir aquí!

Un instante muy feliz de este verano: estoy con Pablo, con Blanca, con María...

Un instante muy feliz de este verano: estoy con Pablo, con Blanca, con María…

Pregón Fiestas de Laluenga 2013

He tenido el privilegio de ser pregonera de las Fiestas de Laluenga 2013. Este es el pregón que he leído hoy a las 12 horas desde el balcón del Ayuntamiento. 

Queridos vecinos, amigos y familia:

No hay honor comparable al que le otorgan a una en su propio pueblo, y ser pregonera de las fiestas de Laluenga es para mí el mayor privilegio que puedo recibir. No sé si lo merezco, pero me siento orgullosa, feliz y henchida de gratitud.

Laluenga está en el mejor punto del planeta, decía mi abuelo. Y yo sé que tenía toda la razón. Me asomo a la terraza y admiro nuestros campos, nuestro cielo, las montañas que otean envidiosas, el Pueyo, que nos ha reservado su cara más espléndida. Pozos, huertos, balsas, eras y caminos. Laluenga está en mí, como decía Borges, “igual que un poema que aún no he podido contener en palabras”.

Tenemos una historia milenaria y un rico patrimonio cultural. Nuestra hospitalidad proverbial acogió a San Antonio de Padua. De la fértil savia de Laluenga dimanan personajes tan ilustres como Basilio Paraíso, al cual debe mucho Aragón, España y hasta el comercio internacional. Pero lo que hizo más insigne a Paraíso a nuestros ojos fue que nunca se olvidó de su pueblo natal.

Esta tierra de Laluenga en la que se hallan clavadas nuestras raíces ha producido este año una cosecha como no se recuerda. ¡Y vamos a celebrarlo! Y vamos también a dar las gracias porque tal vez lo extraordinario de la siega se deba a las rogativas que las mujeres hicieron el año pasado. Es justo que demos las gracias como es justo que no olvide en este pregón a la patrona a la cual veneramos con nuestras fiestas: Santa María Magdalena.

Nos han hablado de la pecadora, de la arrepentida… María Magdalena fue una mujer que buscó desesperadamente el Amor y, cuando por fin lo encontró, fue la que más amó, la más fiel, la más entregada. Amó al humillado, al condenado, al moribundo, amó a Jesús hasta su trágica soledad en la muerte. No es extraño pues que sea patrona de Laluenga una mujer tan real, tan viva; un corazón de fuego al que le fue dado ver la Luz invencible.

Querido pueblo: La fiesta va a comenzar. Nuestra voluntad está dispuesta a dejarse subyugar igual que cuando comenzamos a leer una novela o estamos a punto de ver una gran ópera. Nuestro ánimo está presto a sumergirse en el alma de lo que le espera en estos días anhelados todo el año. La emoción nos arrebata. Belleza y misterio estallan y nos acercan, por unos días de eternidad, al absoluto, al sentido más profundo de la vida, ese que explica y justifica nuestra existencia.

Puesto que estamos en esta plaza, la plaza de nuestros recreos y de nuestros primeros bailes, permitidme que acabe con unas palabras de aquel a quien debe su nombre:

“El porvenir visto desde lo alto de la cuesta de la vida suele ofrecer perspectivas de vértigo. El porvenir es vuestro. Lo único que yo podría pediros es que lo encadenarais al bien, a la prosperidad y al engrandecimiento de este pedazo de tierra donde hemos recibido las primeras caricias, donde viven nuestros amores y donde reposan las cenizas de los que amamos y nos abandonaron”.

Por mi parte, lo único que voy a pediros es que disfrutéis, y que encadenéis el hechizo, la fraternidad, la emoción compartida de las fiestas, al engrandecimiento de este pedazo de pueblo que es mi mejor sueño.

¡Viva Laluenga!

¡Viva Santa María Magdalena!

PILARcOMISIÓN