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“Pétalos de luna” en el especial Feria del Libro del Diario del AltoAragón

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Eloy Fernández Clemente: “”Pétalos de luna”, intriga bien trazada, compleja, llena de claves y flashes”

Así dice el gran Eloy Fernández Clemente de “Pétalos de luna” en Andalán:

“Hay amores, desaforados amores, pero también una intriga bien trazada, compleja, llena de claves y flashes. Y promesa de futuros libros, porque la autora domina por completo los registros.”

Es un honor. Yo sé que él es muy exigente.
Gracias, Eloy.

Acompaño sus palabras con una foto de la presentación que me hizo mi sobrino Pablo. ¡Ole fotógrafo con solo cinco años!
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María Pilar Clau y “Pétalos de luna”: “Aún se puede morir de amor” (Entrevista de Antón Castro)

Esta es la entrevista que me hizo el escritor y periodista, Antón Castro (Premio Nacional de Periodismo Cultural) para el suplemento “Artes y letras” de Heraldo de Aragón.

Antón la publicó completa en su blog.

Gracias, Heraldo de Aragón y Antón Castro.

HA 2016-02-11 - Artes y Letras - ARTES Y LETRAS - pag 4

Gracias por la inolvidable presentación de “Pétalos de luna” en Zaragoza

La presentación de “Pétalos de luna” en la Casa del Libro de Zaragoza fue inolvidable para mí; tanto por las preciosas palabras que dedicaron a mi novela los dos presentadores, Antón Castro y Luis Alegre, como por la presencia de tantas personas que me acompañaron.

Gracias a todos: a Antón Castro y a Luis Alegre; a Siscu Pérez, director editorial de Ebook Planeta; a Hermelo Delgado, director de la Casa del Libro de Zaragoza; a Heraldo de Aragón; a Aragón Televisión; a la fotógrafa Aránzazu Navarro, autora de la foto que publico abajo; a Rafa Artal; al escritor y bibliófilo José Luis Melero; escritor Juan Bolea; al cantador Nacho del Río; a los empresarios Vicente Sánchez, Jaime García Machín, José Luis Orós, Juanjo Ariño y Fernando Vicente; a los periodistas Genoveva Crespo, Encarna Samitier, Raúl Gay, Enrique Abenia, Mariangel Laborda, Teresa Domingo, Jesús Zamora y Alba Azcutia; al arquitecto Sergio Sebastián; a la jefa de protocolo del Ayuntamiento de Zaragoza, Gemma Fernández Ges; al profesor Fernando Latorre; a Javier Torres y a la escritora María Dubón; a Marisa Santiago; al coronel Manuel Alamán; a Cuchi; a Pilar Arau; a Ricardo Pedrol; a Ana Sanromán; al capitán de barco Luis Calavia; a mis queridas amigas Ana, Tere y Elena Cuello Arazo; a Javier; a Susana Grimal; a mis amigos Joaquín Capablo y Carmen María; a mis primos Ana Clau, Antonio Alastrué, Nacho Garrapiz y Mapi Plana; a mi tía Conchita Freixas; a mis hermanos Marga Alcubierre y Joaquín Clau; a mi sobrinísimo Pablo Clau, y a mi marido, Mariano Gistaín. A todos los que estuvisteis acompañándome en ese día, a los que no pudisteis venir, a todos los que compráis y leéis “Pétalos de luna”. A todos, GRACIAS.

Le dediqué esta presentación a mi sobrina Laura Prieto, que ese día cumplía 19 años. Precisamente Antón Castro y Luis Alegre coincidieron en comparar algunos aspectos de “Pétalos de luna” con la película “Laura”, de Otto Preminger.

_desabadopresentacion19435683_7a8ba5b5Foto publicada por Heraldo de Aragón el sábado 13 de febrero

 

Presentación de “Pétalos de luna” en Zaragoza

Queridos amigos:

Eso próximo jueves, 11 de febrero, a las 19 horas, presentaré mi novela “Pétalos de luna” en Zaragoza.

Me acompañarán Luis Alegre y Antón Castro.

Espero que me acompañéis vosotros también.

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Antón Castro, un género literario indispensable

Si Esteban, el hijo de Sabela, hubiera nacido en Macondo, habrían sido más de cien los años de soledad. Porque después de leer y aprender El Libro Rojo, Esteban era “capaz de arreglar las mayores catástrofes, de curar las más punzantes y dolorosas heridas y de vivir las aventuras más increíbles”. Nada había imposible para él. Sin embargo, este niño de pelo rubio que “empezó a andar antes de los ocho meses y aprendió a hablar de inmediato y pronunciando con mucha perfección la erre” nació en Baladouro y es esta aldea la que se propone salvar de la feroz tormenta que amenaza con sumergirla para siempre.

La aventura de Esteban alcanza un sentido superior al conocer que el mal que amenaza a Baladoruo fue el mismo que acabó con otras ciudades legendarias y fruto del castigo de los nubeiros a un rey que fue injusto, cruel y desagradecido.

La lectura de “La leyenda de la ciudad sumergida” me ha hecho creer que estaba ante la novela de García Márquez. Igual que en “Cien años de soledad”, en la obra de Antón Castro las creaciones imaginarias compiten de igual a igual con la realidad; lo imaginario tiene el mismo afán arrollador que lo real, y ambas dimensiones adquieren una misma naturaleza narrativa con la que el autor crea un mundo de extraordinaria riqueza.

Animales, personajes mágicos, seres del más allá, mitos y misterios, fantasía en medio de la cual el niño de Baladouro, a lomos de Pindusa, la yegua parda que es capaz de hablar con la gente y no le tIene miedo al vendaval, y de la inabarcable imaginación y excelente narrativa de Antón Castro, se convierte en héroe de esta epopeya en prosa.

Dijo José Domingo Dueñas en la presentación de “La leyenda de la ciudad sumergida” en la Librería Anónima de Huesca que Antón Castro es en sí un género literario. Y yo añado que Antón Castro es un género literario indispensable. Tal vez porque su amorosa mano otorga a su obra un brillo excepcional. “La leyenda de la ciudad sumergida” es el verdadero cuento de un narrador.

La obra, editada por ediciones Nalvay, está maravillosamente ilustrada por el artista Javi Hernández.

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La propagación de la escritura

Lo maravilloso de escribir es escribir, sin más. Pero cuando el escrito está acabado, viene ese delicioso reposo que consiste en no estarse quieto y en el cual cada acción se refleja y se propaga como cuantos de luz, como fotones.

Y así es que un año y medio después de su publicación en ebook, continuo gozando de las muchas alegrías que me proporciona “Pétalos de luna“. Participar en el Congreso del Libro Electrónico fue una de las grandes, y las grandes tienen muchas irradiaciones. Hoy, por ejemplo, he recibido dos fotones (valen aquí las dos acepciones de la palabra; la que está en el diccionario y la que se entiende como buenísima foto). Primero, Eli Río ha publicado en un grupo de whatsApp que compartimos un foto de la página de El Cruzado Aragonés donde se muestra un momento para mí muy feliz del Congreso: cuando conocí a Luz Gabás y me reencontré con Antón Castro y con Esteban Navarro. Y hace un rato, otra alegría: Lolo Sampedro, la directora de El Cruzado y buena amiga, me ha enviado la foto original. 

Muchas gracias, Lolo, por la publicación de El Cruzado, y muchas gracias a las dos por ese gesto tan bonito de enviarme las fotos.

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La urgencia de actuar

Cuando presenté “Pétalos de luna” en Madrid, junto con Maribel Verdú, Jorge Sanz y Luis Alegre, hablé de la alegría que suponía para mí publicar en ebook. ¡Mi novela en una pantalla! “Y al cabo —añadí— ¿no pensáis que el valor de una novela está en la propia novela (el lenguaje, la historia, los personajes, las emociones que es capaz de causar…) y no en el formato?” (Por cierto que tanto Maribel como Jorge afirmaron que la querían en pantalla, pero en pantalla grande, y con ellos como protagonistas).

Así lo dije y así lo pienso; sin embargo, ahora que ha transcurrido algo más de un año después de aquel entrañable y divertidísimo acto de presentación, y pese a que continúa produciéndome la misma alegría que entonces ver “Pétalos de luna” en un libro electrónico; aspiro (además de a disfrutarla en la pantalla grande), a verla impresa en papel. Aspiro a tocarla, a olerla (como dicen los amantes de las hojas) para que aquellos que aún no leen en formato digital, puedan leer mi novela. Para que nadie de cuantos se han interesado por ella se quede sin leerla.

Empecé así la presentación de la novela:
“Pétalos de luna” es una novela que recuerda la urgencia de actuar.

El II Congreso del Libro Electrónico que se ha celebrado estos días en Barbastro ha puesto también de manifiesto la urgencia de actuar: de unir esfuerzos de libreros, bibliotecarios, editores y escritores; de facilitar la lectura, de dar al lector lo que quiera y donde lo quiera; de crear un mercado de libros único para quienes hablamos el mismo idioma; de dejar de poner impedimentos que lo único que hacen es favorecer la piratería… y de otras urgencias que tan bien ha plasmado Darío Pescador en las conclusiones del Congreso.

Enhorabuena a Fernando García Mongay por idear y poner en marcha este encuentro que no solo invita a la reflexión y a la puesta en común, sino, sobre todo, a la acción. Enhorabuena y muchas gracias por haberme invitado a participar en él. Ha sido muy importante para mí. Fue un lujo compartir la mesa redonda con Antón Castro, Luz Gabás y Esteban Navarro.

Las fotos son del maravilloso artista Álvaro Calvo. Todo un lujo.

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