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Mediocentro (Cuento publicado por “Heraldo de Aragón” el viernes 25 de agosto)

Lo escribí especialmente para mi padre, que todos los días lee el Heraldo de principio a fin. En la hemeroteca del “Diario del AltoAragón” encontré varias crónicas de fútbol de “Nueva España” que ensalzaban sus extraordinarias dotes de futbolista y le pronostican grandes éxitos en este campo. Pero él se decantó por otro campo que también le ha proporcionado (y nos ha proporcionado) mucha felicidad.

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Un amor más allá de mí

Sentí una inmensa paz
y un amor más allá de mí
que se enredaba y se fundía
con el de cada una de las personas a las que miraba y me miraban.
Conmigo todas y yo con cada una de ellas
y con todas.
Todos juntos. Todos, uno.

Presentar “Pétalos de luna” en Laluenga, en mi pueblo, en mi casa, en el salón de baile fue una experiencia de amor.
Sentí que compartía una felicidad que no era solo mía sino que nos pertenecía a todos los que allí estábamos.

Gracias a Eli Río por la excelente presentación.
Gracias a Helenca Clavero, Lucía Belloc, Borja Capablo y Jaime Capablo por las magníficas lecturas dramatizadas. Un honor y un lujo oír en sus voces las de los personajes de “Pétalos de luna”.
Gracias a la Asociación de Mujeres Santa María Magdalena por organizar el acto.
Gracias a Toño Vicén por la maravillosa foto.
Gracias a Lourdes y a la Librería Castillón de Barbastro por el apoyo.
Gracias a todos los que compartisteis conmigo ese maravilloso momento que ya es eterno.
Gracias, siempre gracias, a Booket Planeta.

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“Pétalos de luna” en el especial Feria del Libro del Diario del AltoAragón

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Más de cien personas me acompañaron en la presentación de “Pétalos de luna” en Huesca

Cada presentación de “Pétalos de luna” es especial, pero la de Huesca reunía además algunas circunstancias que la distinguían:  es la ciudad en la que nací y donde he vivido muchos años, y allí vive una buena parte de mi familia y muchos amigos y compañeros muy queridos. ¡Vinieron también casi todos mis amigos de Laluenga! Mi madre también estaba allí, mis hermanos, mi marido ¡Y mi sobrino Pablo!, a quien dediqué la presentación. Estaban Blanca, Olivia, Dulzis, Agni y Tony, Daniel y Marcos… Así que me sentía, por un lado, más confiada que en ningún otro lugar, y, por otro, con los nervios que impone querer responder a las expectativas y al cariño de todos los que vinieron a acompañarme.  

Todos me lo hicieron muy fácil. Jamás olvidaré la presencia y el afecto de cada uno de los que estuvieron conmigo en ese momento. Gracias a todos con todo mi corazón.

Y gracias a Javier García Antón por su preciosa presentación, a Myriam Martínez por la magnífica crónica que escribió en el Diario del AltoAragón, a Pablo Segura por las dos primeras fotos que publico abajo, y al director del Centro Ibercaja Huesca, Roberto Cerdán, por las deliciosas palabras que me dedicó al introducir la presentación y por permitirme presentar mi novela en el Centro que dirige, un lugar muy especial para mí porque, entre otras cosas, fue el colegio en el que estudió mi padre.

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Ver más fotos: http://www.gistain.net/mas-de-cien-personas-en-la-presentacion-de-petalos-de-luna-de-maria-pilar-clau-en-huesca/

“Escribir es una necesidad, la manera de volver a mí misma”

Muchas gracias, Picos Laguna, por esta entrevista que ha hecho llorar de emoción a mis padres.
Y gracias, Asier Alcorta, por la preciosa foto.
HA 2016-02-28 - Heraldo Domingo - DOMINGO - pag 5

Yaya Concha, mi madrina

El día de la Inmaculada era su día, y lo será siempre para todos los que en este día nos reuníamos en torno a ella: hijos, nietos, sobrinos, cuñados, consuegros… Recuerdo su casa llena de gente que llegaba a felicitarla. Las copas de vino y los vasos de refrescos sobre la mesa. ¡Y las almendras garrapiñadas! (Nadie las hace tan ricas como ella). Era un gozo ver a tanta familia reunida. Unos hablaban de la siembra, otros de política, otros del vino y de las almendras, otros de los abrigos que estrenaban o de la película que vieron ayer… Y a ella no se le escapaba nada: nos observaba, nos escuchaba, nos amaba.

Era ejemplo y maestra para todos. Y su recuerdo sigue guiándonos.
Era señora de sí misma; seria, juiciosa, inteligente y diligente. Obraba siempre con rectitud y con prudencia.
Tenía genio e ingenio, entereza, buen gusto.
Tenía el arte de la conversación y encontraba siempre lo mejor de los demás.
Se tomaba la vida muy en serio.
Le interesaba la ciencia, la política, la literatura, la educación, el teatro, el cine, los medios de comunicación, la moda…

Nada ni nadie le era indiferente.

Fuente de magnanimidad y de generosidad,
poseía el don de la sabiduría, el don de la caridad y el don de la preocupación.

De los tres, yo he heredado el último.

Ojalá me pareciese más a ti, yaya.

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Siembra y comunicación

“Hay un tiempo para todo y todo lo que sucede debajo del sol tiene su momento”. Tiempo de sembrar y tiempo de recoger. Tiempo de escuchar y tiempo de hablar. Tiempo de leer y tiempo de escribir. Todo es hermoso en su tiempo y todo tiene su beneficio.

Ha sido este un esmerado tiempo de siembra, de escucha, de lectura y de silencio. Por eso no he escrito mucho aquí. La comunicación también exige silencio, observación y reflexión.

He aprendido (y aprendo) de la agricultura (tengo la fortuna de tenerla muy próxima) las mejores lecciones; las más elementales y las más sublimes. La agricultura contiene la esencia de toda la sabiduría. Es un estímulo para mí observar el trabajo del agricultor. Cuando siembra, va al campo antes de que salga el sol y no regresa hasta que la bóveda celeste muestra con precisión cada una de las estrellas.

El esfuerzo, la calidad de la semilla, las condiciones de la tierra que la recibe, el tiempo, etc. son las claves de una buena siembra. Después se ha de esperar unos meses para recoger aquello que ha sembrado.

Con la comunicación sucede algo semejante: el esfuerzo del emisior, la calidad del mensaje, las condiciones del receptor o receptores, el canal, el momento… Todo ha de ser cuidadosamente elegido. Y, como sucede con la siembra, también es necesario un tiempo de espera para recoger los frutos.

 Aquí estaré para compartirlos con todos.

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Mis padres

Cuando mis hermanos y yo éramos niños, ellos colaboraban con los Reyes Magos para que no nos faltara ningún juguete de los que pedíamos. Los recogían de ese mismo balcón al que se asoman en la foto y los llevaban al pasillo de nuestras habitaciones para que nosotros no pasáramos frío.

Gracias por esos inolvidables días de Reyes llenos de emoción.

Gracias por esos juguetes y gracias por todo lo que nos seguís regalando. Gracias por ser para nosotros un ejemplo de honradez, de responsabilidad, de respeto, de humildad, de caridad, de justicia, de valentía, de fe y de amor.

Gracias por seguir en casa esperándonos, reuniéndonos, acogiéndonos, cuidándonos.

Gracias por respetarnos y por intentar comprendernos.

Os amo

(Mi querido primo y amigo Toño Vicén me envió esta preciosa foto que me ha servido de excusa para escribir estas líneas. Gracias, Toño)

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