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Un programa de alto rendimiento para desarrollar proyectos empresariales en grado de excelencia

Es un lujo para mí formar parte de este gran equipo de mentores del programa Empléa-T y Emprende de la Obra Social de Ibercaja.

Gracias a este programa se han creado ya más de 310 empresas y se han generado más de 1.220 puestos de trabajo. Está dirigido a todos los emprendedores residentes en Aragón, La Rioja y Guadalajara que deseen participar en un programa intensivo de alto rendimiento para desarrollar y consolidar sus proyectos empresariales en un grado de excelencia.

Empléa-T y Emprende proporciona a los emprendedores todo lo que necesitan para llevar adelante una idea o un plan profesional de forma global, personal y directa. Según la etapa en la que se encuentre su proyecto, pueden elegir entre cinco grados de formación. Tienen, además, a su disposición un equipo de mentores de primer nivel (y me excluyo, claro, de esta afirmación) para trabajar individualmente el desarrollo de tu proyecto.

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José Antonio Marina: “La culminación de la inteligencia es la bondad”

“La culminación de la inteligencia no es el conocimiento, sino la bondad”, dijo el filósofo José Antonio Marina este jueves en Zaragoza. Para él, el sistema educativo se ha equivocado en la jerarquía de los asuntos: ha puesto siempre la verdad como objetivo y, de esta manera, hemos progresado en ciencia y en otras materias de conocimiento, pero hemos fracasado en resolver problemas fundamentales que se habrían resuelto si el objetivo hubiera sido la bondad.

Una persona buena es “una persona que sabe cuál es la mejor solución a un problema que afecta a una comunidad y, además, tiene la valentía de ponerla en marcha”. La función de la inteligencia “no es conocer –aseveró el filósofo–, sino dirigir bien el comportamiento aprovechando la mejor información posible, gestionando las emociones y ejecutando las decisiones”.

“De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda”, escribió el aragonés Baltasar Gracián, y ayer lo citó José Antonio Marina para ilustrar la importancia de las emociones y los valores en el desarrollo del talento. La capacidad de generar talento es hoy la principal fuente de prosperidad y nivel de vida de un país, y es necesario generarlo, apuntó Marina. Pero hablar del talento no es hablar de inteligencia, sino del uso de la inteligencia. Definió el talento como “la capacidad de elegir bien las metas y movilizar los conocimientos emociones y decisiones necesarias para alcanzarlas”.

Todos necesitamos sentir que progresamos, sentir que ampliamos nuestro campo de acción, y para ello hemos de ponernos metas. “Mediante las metas nos seducimos desde lejos con un proyecto bello, porque no estamos hechos para la mediocridad”, dijo José Antonio Marina y subrayó que es importante no perder en ningún momento el significado de lo que estamos haciendo, no olvidar que estamos en el camino hacia esa meta. 

José Antonio Marina ama la poesía porque cree que ilumina la realidad, “nos descubre los pequeños tesoros que están en las cosas y nos pasan inadvertidos y nos hace ver lo cotidiano de un modo más brillante, más emocionante, más divertido”. Y ama el baile (quiso ser bailarín) por la capacidad que tiene de transformar el esfuerzo en una cosa bella, algo que, según él, no se da solo en el baile, también se da en el pensamiento, en las relaciones y, por supuesto, en el aprendizaje.

Estamos en la era del aprendizaje, la era que nos exige a todos el esfuerzo de seguir aprendiendo cada día y para siempre; sin embargo, ese esfuerzo “no es una condena sino una bendición que nos mantiene jóvenes”. Puesto que hemos de seguir aprendiendo, ¿por qué no nos ponemos como objetivo la bondad?

José Antonio Marina en Patio de la Infanta de Ibercaja junto con la directora de la Obra Social, Teresa Fernández, y la responsable del Ciclo "Educar para el futuro", Ana Farré.

José Antonio Marina en Patio de la Infanta de Ibercaja junto con la directora de la Obra Social, Teresa Fernández, y la responsable del Ciclo “Educar para el futuro”, Ana Farré.

Mapi Rivera, Yolanda Tabanera y Esther Pizarro, tres maestras de Comunicación a través del Arte

“No conoce el discurso de la Verdad sino quien lo escucha por medio de la Verdad…” Muhyiddin Ibn’ Arabí

Mapi Rivera, Yolanda Tabanera y Esther Pizarro participaron recientemente en el encuentro “Tres artistas frente a su obra”, organizado por la Obra Social de Ibercaja en el marco de la exposición “El eterno femenino”. Cada una de ellas habló de su particular proceso creativo y, en esa acción de contar algo tan íntimo, tan desacostumbrado para los no artistas y tan escasamente material, revelaron que su trabajo es, fundamentalmente, comunicar el resultado de otro acto de comunicación entre lo material y lo espiritual o lo filosófico. Transmitir, plasmar, es solo el último paso de la experiencia artística; el primero es escuchar, buscar, conocer.

Mapi Rivera desveló que su gran fuente de inspiración es la poesía mística, “que tiene la capacidad de comunicar directamente con una realidad sagrada”.  Las lecturas de Ibn’ Arabí inspiraron su obra “Mares sin orillas”, que se muestra en Patio de la Infanta. “Las iluminaciones de los místicos son como mares sin orillas, pero la orilla es el referente, donde plasmas tu experiencia”, explicó Rivera, y añadió: “cuando comunicas con algo que te sobrepasa tienes la necesidad de plasmarlo en la pintura, en la escritura…”

Yolanda Tabanera utiliza la práctica artística “como una oración, una especie de vibrar  profundo”. Le gusta escuchar al material artístico, del que afirma que tiene un sentido mágico y espiritual capaz de trasladarla a otros lugares. Dice Yolanda que el arte debe indagar en las cuestiones internas de la humanidad, en lo profundamente humano y considera que ofrece la posibilidad de enriquecer esta realidad. “Peso precioso” es la obra que exhibe en Patio de la Infanta.

También el trabajo artístico de Esther Pizarro tiene como punto de partida la existencia humana. Las referencias filosóficas son clave en su proceso creativo y necesita leer mucho para crear. Cuenta que “el artista filtra la realidad a través de la mirada, ese es el centro del proceso creativo”. Observa puntos de energía que comunican a unos seres con otros y traza mapas invisibles de esos puntos y de las vías de comunicación entre ellos. Esos mapas pueden verse en la obra que Esther expone en “El eterno femenino”, “Doble identidad”.

El Arte y la Comunicación no se limitan a lo que nuestro cuerpo físico percibe por los cinco sentidos. Somos algo más que un cuerpo físico. Salir de los límites que impone lo material, transcenderlos hacia lo superior o hacia el interior, no solo nos hará más libres, sino que nos descubrirá la verdad.

Las artes, el silencio, la meditación, la oración son necesarias para mejorar nuestra capacidad de escuchar, de conocer, de abarcar y, por supuesto, de transmitir.

El psicólogo Abraham Maslow afirma en su obra “La personalidad creadora” que “la educación a través del Arte puede ser especialmente importante no tanto para producir artistas u objetos de Arte sino más bien para obtener personas mejores”. Si educamos la Comunicación con materia artística, si introducimos en ella la inspiración, el espíritu y la belleza del Arte, la Comunicación se hará más pura, más sincera y, en consecuencia, más eficaz.

Yolanda Tabanera, Esther Pizarro y Mapi Rivera en Patio de la Infanta. Foto de Luis Correas.

Yolanda Tabanera, Esther Pizarro y Mapi Rivera en Patio de la Infanta. Foto de Luis Correas.