Archivo de la categoría: Sentimientos

Tengo un montón de amigos

Cuando oí esta frase en una película de Frank Capra (El secreto de vivir), sentí una suerte de envidia y de tristeza. ¡Qué afortunado! -pensé- Yo no tengo tantos amigos. Sin embargo, el día de mi cumpleaños, cuando empecé a recibir tantas felicitaciones, me acordé de esas palabras y sentí que me pertenecían: Tengo un montón de amigos, que sois vosotros. Soy muy afortunada por contar con vuestra amistad. Me siento honrada, privilegiada, feliz y profundamente agradecida a cada uno de vosotros. GRACIAS

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Galdós, Unamuno y Acín

En la tertulia canaria del Café Universal, Benito Pérez Galdós arrancaba las hojas del periódico y hacía pajaritas y otras figuras de papiroflexia. También Miguel de Unamuno es conocido por este arte. Hasta inventó una palabra para denominar la «ciencia que estudia las pajaritas de papel»: Cocotología (compuesta por la palabra francesa cocotte, pajarita de papel, y de la griega logia, de logos, tratado). Ramón Acín es el autor de las más famosas pajaritas, las que se encuentran en el parque Miguel Servet de Huesca.

Este cuento va por ellos:

Galdós, Unamuno y Acín

(En el Paseo de Las Pajaritas)

Sentado en uno de los bancos del parque, don Benito acabó de leer el periódico, arrancó una hoja y comenzó a doblarla y a volver a doblarla amasando las superficies hasta que de su meticulosa ejecución de pliegues surgió una pajarita impecable.

—¡Habla, pajarita! ¡Habla! —exclamó don Miguel desde el otro extremo del paseo.

—¡Pensaba que no llegabas hoy!

—El tiempo se detiene en esta hermosa ciudad. ¿Y Ramón?

—Estará ayudando a algún artista en apuros.

Un anciano que pasaba los interrumpió:

—Buenas noches.

—Buenas noches.

—Parecen ustedes de otra época; sin embargo, me resultan familiares.

—Permítame presentarle a don Benito Pérez Galdós. Soy Miguel de Unamuno. Venimos a re-unirnos con don Ramón Acín, a quien estamos esperando. Aquí seguimos los tres en el empeño de perseverar en nuestro ser. Somos el esfuerzo que ponemos en continuar siendo hombres, en no morir.

—Me gusta esta época y esta ciudad —añadió don Benito—. Aquí es fácil emular las dotes observadoras de Cervantes, de Velázquez, de Dickens. Lo inmutable del corazón humano y los ordinarios sucesos de la vida tienen aquí y ahora grandes condiciones de originalidad, de colorido, de forma.

—Yo también escribía —dijo el anciano—. Nunca publicaron mi obra.

—Todavía está a tiempo. ¡Le ayudaremos!

El anciano presentó su novela en el Paseo de Las Pajaritas. Desde entonces, escritores, pintores, artistas de todo el país se citan en este lugar. Recitan poemas, representan obras de teatro, leen novelas… Unos pintan, otros tocan algún instrumento. Hacen tertulias, vienen mecenas. Galdós, Unamuno y Acín no faltan a ningún encuentro.

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Miradas

Maria exposición Miradas

Miraba “Miradas”, la exposición con la que la Fundación Ibercaja celebra el 75 aniversario de la apertura de la primera oficina de Ibercaja en Huesca.

Miraba las obras que se muestran en el Palacio Villahermosa. Las que acaparaban mi admiración en el instante de la fotografía eran dos acuarelas de Alejandro Brioso. Una vez lo vi pintar en su estudio. ¡Y yo que pensaba que en colegio lo había aprendido todo sobre la acuarela! ¡Qué ingenua! —eso pensé. Me admiró su técnica y también su obra; sobre todo, aquella que se centraba en la figura humana, aquellos viejos sentados en un banco tomando el sol, o la anciana vestida de negro mirando a la ventana.

Hay obras eternas, que van cambiando con el tiempo, otorgando nuevos sentidos a cada momento.

No se parecían en nada aquellas obras de Brioso a las que me descubrió la exposición de Ibercaja. Las nuevas me gustaron todavía más.

Me fascina observar la evolución: en las costumbres, en las cosas, en el arte y, por supuesto, en las personas. No importa que me guste o no el resultado, lo que me maravilla es la transformación misma, el movimiento.

Las obras que se pueden ver estos días en el Palacio Villahermosa poseen lazos ocultos que conectan pasado y presente. Obras eternas todas que, enraizadas en su tiempo y en su lugar, conceden a quien las mira la oportunidad de contemplar el progreso en veintiséis lienzos.

Y si me cautiva la belleza de la evolución, aún más me seduce la de la diversidad. “Miradas” es una ocasión única para conocer Huesca desde visiones diversas, surgidas todas ellas desde un conocimiento muy íntimo de su paisaje y de su alma.

La exposición, coordinada por Fernando Alvira, reúne obras de Ángel Gutiérrez Fanlo, Esteban Escartín, Leoncio Mairal, José María Lanzarote, Fernando Alvira, Fernando Badías, José Alvira, Alejandro Brioso, Josefina Álvarez, José Generelo, José Beulas, Asunción Laplana, Teresa Ramón y Julio Nogués.

La foto es de Javier Blasco.

 

«Era como una llama»

Así hablaba Luis Buñuel de Federico García Lorca:

«De todos los seres vivos que he conocido, Federico es el primero. No hablo
ni de su teatro ni de su poesía, hablo de él. La obra maestra era él. Me parece,
incluso, difícil encontrar alguien semejante. Ya se pusiera al piano para interpretar
a Chopin, ya improvisara una pantomima o una breve escena teatral, era
irresistible. Podía leer cualquier cosa, y la belleza brotaba siempre de sus labios.
Tenía pasión, alegría, juventud. Era como una llama.
Cuando lo conocí, en la Residencia de Estudiantes, yo era un atleta provinciano
bastante rudo. Por la fuerza de nuestra amistad, él me transformó, me
hizo conocer otro mundo. Le debo más de cuanto podría expresar.»

 Luis Buñuel, Mi último suspiro.

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Cuestión de buen gusto

«Felices 140», la película de Gracia Querejeta, es una obra maestra.
Pasados los días, la historia, los personajes, los diálogos… se hacen presentes inopinadamente y se agrandan en cada ocasión.

Hoy he hecho un euromillón y, si me toca, no pienso decírselo a nadie.
Me parece que todos los amigos a quienes se lo diría se alegrarían y lo celebrarían conmigo; sin embargo, evoco la imagen de los amigos de Elia (maravillosamente interpretada por Maribel Verdú) y… Tal vez Gracia Querejeta quiso lanzarnos una advertencia, un consejo, y, por si las moscas, yo voy a seguirlo a rajatabla.

Es difícil hablar de esta película sin hacer “spolier”; esto ya lo han dicho los críticos oficiales; sin embargo, y aunque no seré yo quien desvele nada que no se haya dicho de la trama, opino que con “Felices 140” sucede como con las grandes películas, no importa que uno conozca el final, ni tampoco importa que se sepa qué va a suceder en cada secuencia; verla, y aún volver a verla, siempre es un disfrute y, de paso, no viene mal recordar y, mejor, detenerse a observar, reflexionar una vez más sobre la complejidad, sobre la imprevisibilidad del ser y de la vida. Tal vez a fuerza de recapacitar, de meditar, de contemplar, a fuerza de examinar los contrastes, los claroscuros; tal vez, cuando la vida nos sorprenda con lo inesperado, cuando todo se confunda, prefiramos inclinarnos por los claros, por la luz. Al cabo, es cuestión de buen gusto.
Hoy he hecho un euromillón y, si me toca, tal vez lo ponga en Twitter y en Facebook.

Mis padres

Cuando mis hermanos y yo éramos niños, ellos colaboraban con los Reyes Magos para que no nos faltara ningún juguete de los que pedíamos. Los recogían de ese mismo balcón al que se asoman en la foto y los llevaban al pasillo de nuestras habitaciones para que nosotros no pasáramos frío.

Gracias por esos inolvidables días de Reyes llenos de emoción.

Gracias por esos juguetes y gracias por todo lo que nos seguís regalando. Gracias por ser para nosotros un ejemplo de honradez, de responsabilidad, de respeto, de humildad, de caridad, de justicia, de valentía, de fe y de amor.

Gracias por seguir en casa esperándonos, reuniéndonos, acogiéndonos, cuidándonos.

Gracias por respetarnos y por intentar comprendernos.

Os amo

(Mi querido primo y amigo Toño Vicén me envió esta preciosa foto que me ha servido de excusa para escribir estas líneas. Gracias, Toño)

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Salud, amor y generosidad para 2015

Mi marido me hizo esta foto una mañana de octubre de 2014. No sabía en ese instante que un deseo que expresaría pocas horas más tarde alcanzaría a una persona (a la cual yo no conocía) que se interesaría por cumplirlo. Él no me dijo nada; lo supe por un amigo. 

Que vuestros deseos alcancen siempre los oídos y los corazones de quienes estén dispuestos a ayudaros a cumplirlos.

Que tengamos sensibilidad y amor para escuchar los deseos de los demás, y valor y generosidad para contribuir a hacerlos realidad.

Os deseo salud, amor y generosidad para 2015.

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