Acabo de tomar una decisión: sumergirme en la vida.
Estar presente, captar la vida en su inmediatez.
Que mis sentidos se estremezcan con cada sensación.
Sentir que todo me desea:
la luz de la ventana, el vaso de agua, la calle, el viento, el sol….
Disfrutar del camino.
Alegrarme por la simple realidad.
pensar más y planificar menos,
dar más y esperar menos.
No tener miedo a la libertad,
Vivir sin prepararme tanto para ello.
Mirar la tierra.
Tocar profundamente la vida.
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Cuestión de buen gusto
«Felices 140», la película de Gracia Querejeta, es una obra maestra.
Pasados los días, la historia, los personajes, los diálogos… se hacen presentes inopinadamente y se agrandan en cada ocasión.
Hoy he hecho un euromillón y, si me toca, no pienso decírselo a nadie.
Me parece que todos los amigos a quienes se lo diría se alegrarían y lo celebrarían conmigo; sin embargo, evoco la imagen de los amigos de Elia (maravillosamente interpretada por Maribel Verdú) y… Tal vez Gracia Querejeta quiso lanzarnos una advertencia, un consejo, y, por si las moscas, yo voy a seguirlo a rajatabla.
Es difícil hablar de esta película sin hacer “spolier”; esto ya lo han dicho los críticos oficiales; sin embargo, y aunque no seré yo quien desvele nada que no se haya dicho de la trama, opino que con “Felices 140” sucede como con las grandes películas, no importa que uno conozca el final, ni tampoco importa que se sepa qué va a suceder en cada secuencia; verla, y aún volver a verla, siempre es un disfrute y, de paso, no viene mal recordar y, mejor, detenerse a observar, reflexionar una vez más sobre la complejidad, sobre la imprevisibilidad del ser y de la vida. Tal vez a fuerza de recapacitar, de meditar, de contemplar, a fuerza de examinar los contrastes, los claroscuros; tal vez, cuando la vida nos sorprenda con lo inesperado, cuando todo se confunda, prefiramos inclinarnos por los claros, por la luz. Al cabo, es cuestión de buen gusto.
Hoy he hecho un euromillón y, si me toca, tal vez lo ponga en Twitter y en Facebook.
Feliz cumpleaños, Federico García Lorca
Hoy hace 117 años que nació Federico García Lorca.
Y los cumple en el corazón de todos los que amamos la poesía, el teatro, la literatura… y, en definitiva, la libertad y la vida.
Quisiera que me cupiese aquí toda su obra, todos los homenajes que le han hecho, los reportajes, los documentales…
Todo para celebrar su vida, su grandeza.
No me cabe aquí todo, pero sí copiaré aquí uno de sus sonetos (Ya sabéis cuánto me gustan los sonetos).
Y dos canciones: “Take this waltz”, adaptación del “Pequeño vals vienés” -perteneciente al poemario Poeta en Nueva York- de Leonard Cohen, y el Romance de la luna luna interpretado por la aragonesa Carmen París.
Feliz cumpleaños, Federico.
El amor duerme en el pecho del poeta
Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.
Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espíritu severo.
Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonía
en caballos de luz y verdes crines.
Pero sigue durmiendo, vida mía.
Oye mi sangre rota en los violines.
¡Mira que nos acechan todavía!
Me anticipé un día. El cumpleaños de García Lorca es el 5 de junio y no el 4. Pero yo ayer creí que ya era 5. Será que tenía muchas ganas de recordar al poeta, de volver a leer su obra. Un aniversario siempre es una buena excusa para hacerlo.
Eternidad de amor
GRACIAS, EVA
El primer día más importante de mi vida fue un 31 de marzo, el día que nació mi hermana.
Mis hermanos son yo misma. Yo soy ellos.
No igual que yo (ellos son mucho mejores), sino yo.
No una parte de mí, sino yo.
No una prolongación de mí, sino yo.
Y yo, ellos.
Somos la misma sustancia, la misma sangre, el mismo misterio.
Somos el mismo amor que ama al otro igual que a sí mismo, que es también el otro.
Feliz día, queridísimos papis
Forges
Ya habíamos terminado de comer cuando Noa, la preciosa hija de María José, ha llegado del colegio. Ha abierto la cartera, ha sacado unas hojas de papel y unos lápices y se ha puesto a trazar algunas letras al lado del gran dibujante. Él le ha pedido una hoja y le ha dibujado una lagartija. No ha puesto su firma pero no era necesario, viene impresa en cada uno sus trazos. Inconfundible Forges.
Cuánto me gustaría que algún día, al leer cualquier fragmento que yo escriba, adivinen que soy yo la autora. Mientras, ensayo, pienso, miro y aprendo de los grandes, de los que ya lo han conseguido.
Ha sido un privilegio comer con Forges, mucho más que un genial dibujante. Aún más que sus dibujos deslumbran su inteligencia, su simpatía y su extraordinaria amabilidad.
Literatura RSC
“No se puede huir de la vida. En mis tiempos no se hablaba tanto de felicidad. Si llegaba, la agradecíamos. Pero también hay otras cosas que son igual de importantes y que compensan y tranquilizan el espíritu: el deber, el sentido de la responsabilidad”.
Escuché esto recientemente en una película de 1942, Como ella sola, dirigida por John Huston y protagonizada por Bette Davis y Olivia de Havilland. Se me quedaron grabadas esas palabras con las que el padre responde a las quejas de su irresponsable hija sobre su infelicidad.
Sin sentido de responsabilidad es imposible encontrar sentido a la existencia. Cuando falta la responsabilidad sobrevienen la injusticia, el caos, el desconcierto, la desconfianza y la infelicidad.
Quien renuncia a su responsabilidad está renunciando a su libertad.
«Vivir exige mucha responsabilidad”, dice Sándor Márai en su novela La hermana. Y la responsabilidad, además de libertad, implica valentía. La responsabilidad tiene que ver con elecciones ante una encrucijada de alternativas. Estamos constantemente eligiendo; a veces de manera consciente y otras de manera inconsciente.
El escritor debe tener un sentido muy exigente de la responsabilidad personal. El ejercicio de escribir obliga a elegir en cada frase, en cada palabra, en cada pensamiento y, como no, en cada personaje que construimos.
“Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos”, dijo José Saramago. También los personajes literarios son según son su memoria y su responsabilidad.
Uno de los personajes literarios que más me fascina y precisamente por su estricto sentido de la responsabilidad, es Johanna Sansíleri, protagonista de la última novela de Álvaro Pombo. Cuando muere su marido, descubre que había estado engañándola durante años, que tuvo una doble vida con otra mujer y, lejos de culparle a él o la otra mujer, busca en sí misma el motivo que llevó a su marido a engañarla.
También otro personaje, Henrik, de El último encuentro (Sándor Márai) asume, si bien casi al final de su vida, que tuvo su parte de responsabilidad en la infidelidad de su esposa.
La responsabilidad tiene que ver con la conciencia, con estar presente en cada acto. La realidad es el resultado de actos racionales y de impulsos irracionales. Y también la ficción, puesto que son los personajes los que legitiman la acción.
“Nos guste o no, todo lo que nos sucede es consecuencia de las decisiones que tomamos en el pasado”, dice Clara Barrabes, la narradora de Pétalos de luna.
Muchísimas gracias a Social in Way por invitarme a participar en sus interesantísimos cafés RSC.
Aquí podéis ver la película completa de John Huston que mencionaba al principio:
El encanto de lo escrito
Las palabras escritas son mágicas. Lo dice uno de los expertos internacionales más destacados en el ámbito de la psicología cognitiva y el lenguaje, Manuel Carreiras. Y lo dice porque cuando las vemos, no podemos hacer otra cosa sino leerlas.
Los mensajes que nos llegan a través de la lectura resuenan más en el cerebro que los mensajes que oímos; tienen la capacidad de alcanzar nuestro subconsciente e influir en él. Las palabras poseen un extraordinario poder para conseguir nuestros objetivos. Son imprescindibles para atraer la atención y para seducir. Manejar bien el lenguaje escrito hace que saquemos lo mejor de nosotros mismos.
La escritura es el escenario donde el pensamiento se serena. Es un acto comprometido con la sociedad, con la actualidad. Nos obliga a articular nuestra inteligencia, nuestro pensamiento. El esfuerzo por expresar por escrito mejora la imaginación y la creatividad. Los secretos de la escritura nos hacen más eficaces en el desarrollo de los planes y en el logro de nuestros propósitos. Las palabras son las mejores opciones para cambiar el curso de una idea, de una empresa. La escritura engrandece o empobrece los proyectos y la imagen de las personas. La destreza estilística y la estrategia narrativa son tan importantes para la buena marcha de una empresa como lo son las ideas y los números.
Me infunde un gran entusiasmo el dar este curso de Escritura en el IAF. Es, sin duda, mi materia favorita. Aspiro a persuadiros de que si os empeñáis en aprender a escribir bien vuestra vida se expandirá de forma insospechada tanto en lo personal como en lo profesional.









